
¡Ser un río que sube la montaña!
El gas más expansivo.
Una larga somnolencia.
La fe es el hacha, la razón el mango.
Más que la rosa viven sus espinos.
Nunca estás sola, siempre estás contigo.
El vaso ignora el vino que contiene.
El mundo nos corrige y nos ensucia.
No pisa fuerte, anda descalzo.
¿Cuándo la envidia no es admiración?
Enseñar es hacerse confidencias.
¡Si eres un reptil con alas!
Aunque cante en voz baja, siempre es himno.
Luz de crepúsculo.
El más vil de los suicidios.
Es una flor, la más efímera.
¿Camina o marca el paso?
Es un jardín con yuyos.
Un loco es él o es otro que está en él?
La poesía es aire? Se halla en todo.
El odio muerde, la calumnia roe.
Es rosal un rosal en el desierto?
¿Estás despierto o duermes?
La cólera cegó tus manos, hombre.
Enfermo se halla de conciencidad.
Confunde un resplandor con una luz.
Río estancado deja de ser río.
Con harapos no se hace una bandera.
¡Qué curioso impaciente eres, suicida!
Ser justo y fuerte es ser un dios, no un hombre.
Un craneo vacío, ¡Cuánto pesa!
Ir desatando nudos.
El canto, la palabra en libertad.
Una máquina, hierro humanizado.
La imaginación ve: Es otra vista.
Charlatana, habla aún por los poros.
Loca Violencia, hija del débil Miedo.
Se suplica y se trepa de rodillas.
El miedo y la ignorancia engendran monstruos.
Todos los imposibles son probables.
Sé una flecha: Volando busca un centro.
Martillo que haces transparente el hierro.
El hombre goza hasta compadeciendo.
Cuanto menos comprende más admira.
¡Ah, tiempo astuto que al huir nos hieres!
Tener espinos, pero siendo rosa.
¡Hoy cumple años la Naturaleza!
El río silencioso es el profundo.
Es un ojo que nos habla.
Sin riel el tren sería una carreta.
Invisible, voz sin cuerpo.
En los carbones ve brillar diamantes.
Corazón sin coraza.
Lo que no hiciste, ¡cuánto mal ha hecho!
Dices de otra manera lo ya dicho?
Abre las puertas solo para entrar.
No estás podrido y lo que tocas, pudres.
Bebo mi propia sed, y no me sacio.
Loza tumbal sin epitafio.
El fuego es uno, múltiples los leños.
Rebeldía inteligente.
Posee vicios, pero no los usa.
¡El fuego! El oro de los pobres.
Creer que la intuición es un axioma.
La injuria, la palabra del pantano.
La vanidad? Se desnudó el orgullo.
Nació cansado, es el escepticismo.
La intuición y el instinto ven a oscuras.
La tierra, una cabeza de alfiler.
Proyectar es querer asir la suerte.
Muy alto el pedestal, y sin estatua.
Ese tizón, ensucia y quema.
Un trozo de palabra rota.
Pasé por tí leyendo: no te he visto.
Sin piel todos somos hermanos.
Una idea sin aristas.
Riega el que da, florece el que agradece.
¿Contra quién protestar?: ¡Si soy mi cruz!
Ya no eres más que piedras, río seco.
Campanas sin badajos.
Música de ideas.
¿Es luz tu luz de fuego fatuo?
Un bostezo reprimido.
Con su sonrisa se hizo una careta.
Su palabra es su rostro y su antifaz.
La sangría del espíritu.
Un fulgor y pasa.
La flor se encierra a elaborar el fruto.
Subir con alas y bajar a pie.
Cicatriz imborrable.
Una virtud que no ha nacido.
Elocuencia de la sangre.
Un ruido, y suena a música.
Soy el ataud de muchos yo.
Es llegar a alguna parte.
Le brindas agua a quien te pide pan.
Justicia que comprende.
No es oficio, es vocación.
Aun sueña más despierto que dormido.
Edificio con cimientos.
Puño, te abres al tirar una semilla.
El miedo con los ojos en la nuca.
Humo de colores.
Pasión a media luz.
Aun marchita, la rosa da perfume.
Con ruinas de ilusiones hice un rancho.
La razón habla, canta el sentimiento.
Corazón, para tí no existen reos.
Niñez de la ignorancia.
Cómo olvidarte, sino andando?
Más me poseo cuanto más me doy.
Desierto sin oasis.
Al unirse los dedos se hacen puño.
Qué importa tu aguijón, si me das miel.
Oye al pasado y mira al porvenir.
La llama es inocente cuando quema.
Nos roe la ilusión.
Eres trampera, lazo, red y jaula.
Corazón de la palabra.
Soñar en verso, realizar en prosa.
Oigo el gemido de las hojas secas.
Perfume de una ilusión marchita.
¿Acaso es despertar?
Pantalón y cerebro bien planchados.
La vanidad nos mata acariciándonos.
Salen de tí el suspiro y el eructo.
Acero sin empuñadura.
Una sombra que echa sombras.
¡Qué camino barroso!
Querer salir de un laberinto
Raíz de las razones.
Esencia de palabras.
El eje, ¡fijo!, que la rueda gire.
Mira sin ver, igual que un anteojo.
¡Y en su cabeza sólo hay una esponja!
Eres el miedo del valiente!
Un esclavo de sí mismo.
La sombra de sí mismo.
Puedes quemarlo todo, si iluminas.
La vida ha sido un obstinado invierno.
La amante más infiel.
Acaricias hasta sacarnos sangre.
¡Qué pequeña isla!
¿Es un reloj parado?
Cuando muera, qué será de mi sombra?
Entrar en un país extraño.
¡Dicha de no mandar ni obedecer!
Hasta el frío guijarro oculta chispas.
Triste, débil, cobarde, pesimista.
¿Soy como soy o como ser quisiera?
Es artística y no es bella.
Con razones se alcanza a la razón.
Sus pañales se han hecho de un sudario.
La suponeis un charco y es remanso.
Quién con los hombres juega un solitario?Š
No tiene garras porque lleva guantes.
Debajo de la almohada oculta vicios.
¿Este hombre se ha hecho transparente?
El fuego tiene ojos y no ve.
¿Puede saber la flor de la raiz?
Tiene aguijón, le falta la ponzoña.
Ese sombrero sin cabeza.
Un fuego oculto.
Es más fuego que luz, chiporrotea.
De río, no de péndulo.
¡Es espada de luz, no admite vaina!
Un hada con maldad de bruja.
Sonríe, sin mostrar los dientes.
Ver los frutos cuando aun son semillas.
La vida va pensándose y haciéndose.
Una flor ajada.
Veleta enmohecida.
El puño vence, pero no convence.
¡Ay, esta pobre humanidad canalla!
Soy un abismo, me produzco vértigos.