
El haïcai o haiku tiene su origen en Japón, remontándose al siglo XVI. Su pauta silábica es 5-7-5. Paulatinamente se fue asentando la forma de 17 sílabas, manteniendo la combinación 5-7-5, que es la que produce un efecto poético más impactante, que no todos los poetas siguen con exactitud.
Hubo, al parecer, otras formas precursoras del haiku: chooka, tanka, sedooka, y especialmente el renga, canción encadenada, fruto de varios poetas. En todas estas formas aparecen los versos de 5 y de 7 sílabas en distintas concatenaciones. La rima no siempre está presente, casi no se usa en esta forma lírica tan peculiar; en cambio se ha empleado bastante en las traducciones.
No es frecuente hallar en la lírica occidental la fiel trascripción de la célebre pauta 5-7-5. En español, y tal como destaca Ricardo de la Fuente, aparecen rastros del haiku en los Machado, Juan Ramón Jiménez, Guillén, García Lorca y otros.
Yunque adopta en este libro la forma del haïcai, cerrándolo con una forma poética de occidente: el soneto.
"Quien sabe atar,
Ata sin nudo complicado".
LAO-TSE
Viento poeta:
Construyes con imágenes
Nubes que vuelan.
¡De pie en su proa!:
El libro es una barca
Que no zozobra.
Arte, sol de almas,
Soy tu luna; yo alumbro
La noche humana.
¿Alta la estrella?
¡Si yo en un vaso de agua
Puedo cogerla!
La ciencia humana:
¡Qué océano infinito
La gota de agua!
Vas orgulloso…
Y tu sombra en el suelo,
¡Mira!, es un mono.
Felicidad:
Una estatua perfecta
Sin pedestal.
¿La más hermosa
de las flores?: la llama.
Y es peligrosa.
¿La noche es negra?...
¡Con pensar en la aurora
Que va a encenderla!
Sobrevivirse:
El eco y el reflejo,
¿También existen?
Naces gusano,
Y te angeliza el arte,
Dolor humano.
¿Qué es triunfar?:
¿No ser agua de lluvia
Que cae al mar?
Indiferencia:
Una noche sin nubes.
Y sin estrellas.
Resignación
Es dolor amansado;
Pero es dolor.
Diamante, brillas,
No con plumaje de ave,
Con piel de víbora.
Ya veo mucho:
Ya mis ojos con lágrimas
Miran el mundo.
Para ti, Ideal,
Mi vida que era círculo
Se hizo espiral.
Un gran espejo,
Al romperse se hace
Muchos pequeños.
Bronce magnífico:
Tú de golpe haces música,
Y no ruido.
Verte he logrado
En la luz de mi lámpara
Cielo estrellado.
Son sus recuerdos
Como el jardín florido
De un cementerio.
Gran milagrosa,
Viviendo caminamos
Sobre las olas.
Instinto bravo:
Los hombres te hacen cuzco
De saltimbanco.
Las carcajadas:
¡Los últimos ladridos
del alma humana!
Tienes, injuria,
Un cuchillo mellado;
Pero con punta.
No por ser sombra,
Ha callado su himno
La mar sonora.
Odio es amor:
El agua, odiando, es hielo;
Ama, es vapor.
Un salvavidas:
Mi silencio en la ciénaga
De las mentiras.
Ser hombre es ser
Un dedo de la mano
Y no del pie.
Mustia, la rosa,
Llega una leve brisa
Y la deshoja.
Tu fondo es barro
Y tu esperanza, el cielo
A ti asomado.
Can hambriento:
Huesos que nadie quiere
Roes gruñendo.
Noble tristeza:
Sin florecer das frutos,
Eres higuera.
Quise ser bueno
En un mundo de malos:
¡Jugar con fuego!
Salina lágrima:
En tu mar ariscado
Mi odio naufraga.
¡Eres el rayo,
Indignación que hieres
A los más altos!
Hombre, cojeas:
El temor y el deseo
Son tus muletas.
El puente: ¡un salto!...
La materia en quimeras
Se está ensayando.
Recuerdos míos:
Alas os dan las penas,
Y sois suspiros.
Seguir osando…
Una espada en la vaina
Sólo es un palo.
A oscuras, piensas…
Y el roedor del miedo
Corre en tus venas.
Inteligente
Piedra que arrojas chispas,
Y no te enciendes.
Diamante azul:
¿Importa tener puntas
teniendo luz?
Eres, descubro,
Lámpara de petróleo:
Das luz y humo.
Voraz bostezo,
¡Ah, insaciable!, te nutres
Con mis proyectos.
Son tus dos filos:
Paradoja y sofisma,
Escepticismo.
Hojas de abril,
A volar aprendisteis
Para morir.
Es ser poeta:
Tener alma de viento,
No de veleta.
La flaca envidia:
Minero muerto de hambre
Junto a una mina.
Naces de un huevo,
Naces de la ignorancia,
Milagro bello.
Sufres, ¡y cantas!: Siempre la luz valiendo Más que la lámpara.
Sin ser el cielo,
Porque eres agua clara
Lo llevas dentro.
¿Soy?, me pregunto,
¿Es agua el agua sucia?
¿Soy cuando injurio?
Quietud y lágrimas:
El olvido es un charco
De agua salada.
¿Es tu ignorancia
Animal de pezuñas
O tiene garras?
¡Al arte, hombres!:
La emoción es la vaina
De las pasiones.
Ser punta y filo:
Ser diamante, no hueca
Bola de vidrio.
Un agua quieta,
Hirviendo en la marmita
De la experiencia.
No hay hombres islas.
Aún el más solitario
Siempre es península.
Alma de malo:
Tiembla una luz cobarde
De cirios pálidos.
Eres un ídolo,
Orgullo: estatua en yeso
Del egoísmo.
Está diciendo
La herrumbrada veleta:
¡Se paró el viento!
Ya que no vuelas,
A un pedestal prefiere
Una escalera.
¿Qué no haces mal
Con cruzarte de brazos,
Fatalidad?...
Es triste verse
Mover; pero llevado
Por la corriente.
Meditaciones…
El mundo hace mis días,
Y yo, mis noches.
¿Qué es tu pureza?
Ninguno te codicia,
Virgen arena.
Sangre que brotas
De esa mortal herida
Que es nuestra boca.
¡Ah, si es pesado,
Vida, el disfraz de carne
Que me has prestado!
Blandas caricias:
Entretenéis el hambre
Con agua tibia.
Te inventa el hombre,
Felicidad, hermana
Del horizonte.
¡Himno a la vida!...
¿Quién condena a la rosa
Por sus espinas?
Insomne, el odio
Es un grano de arena
Que entra en tu ojo.
Nido de dudas,
Vejez: ruina que albergas
Aves nocturnas.
Te has suicidado
con el puñal de un sueño
no realizado.
No existe más
estrecho calabozo
que el pedestal.
¡Arte que hiciste
un frágil montón de alas
con mis raíces!
Filosa duda:
Por ti mi inteligencia
termina en punta.
Ya veo mucho:
Ya mis ojos con lágrimas
miran el mundo.
Alumbras, pero
una luz oscilante
no es luz, es fuego.
La vida es lucha:
Al hombre de rodillas
nadie lo empuja.
Luchas porque amas:
Si no rompes el mármol
no haces la estatua.
¡Pasa la vida!...
La esperanza es nostalgia
recién nacida.
¿Y si naufrago?...
¡Ahogarse en el océano,
y no en un charco!
Conmigo tengo
La franca mano amiga
De un libro abierto.
Muchachos grandes,
Con sonidos juguemos
A las imágenes.
¡Pasad, recuerdos
Con la cara tiznada!:
Remordimientos.
¡Mortal, y sueñas!...
También produce música
La frágil cuerda.
¡Eres tan bella!
Que sabría jugarte
Por una idea.
En todas partes fuego de pasiones
Y las conciliadoras remembranzas,
Los limpios besos de las emociones
Y las caricias de las esperanzas.
En todas partes lloran corazones
Y hay dolor, hay angustias, hay venganzas,
La juventud, tinglado de ilusiones
Y la experiencia con sus malandanzas.
En todas partes casos de conciencia
Que auxilia, a veces, la abnegada ciencia
Y visten de consuelo bellas artes;
En todas partes el amor creyente
Y la duda, de sí la eterna ausente…
La humanidad es una en todas partes.