narrativa

UN BARCO DE PAPEL...

(A manera de prólogo)

Al despertar vi, sorprendido, que a mis pies se extendía un enorme lago de miel y leche. Ondulábase hablando, satisfecho de su propia abundancia. Era magnífico. Escuché su discurso. Me invitaba a arrojarme en él, a gozar su blanda dulzura.

- ¿Dónde vas, lago de miel y leche? - lo interrogué.
Me respondió:
- Soy el lago de la felicidad. No salgo de mí. Me gozo a mi mismo.
Le di la espalda.
Y vi a mis pies un ligero arroyo de aguas clarísimas. Cantaba. No comprendí bien el significado de sus musicales palabras rítmicas.
Y le pregunté:
- ¿Dónde vas, arroyo?
- ¿Lo sé yo mismo, acaso? - me respondió el ligero arroyo -, quizás voy al mar amargo, quizás al sol rutilante, quizás...